Llegamos a Bariloche! (cap4)

El 25 en el Lago Falkner amaneció lluvioso, gris y decidimos seguir camino para conseguir señal y llamar a la familia. Nos esperaba Villa La Angostura.

Organizamos todo un poco, despertamos a Ian para que recibiera sus primeros regalos, recorrimos el lugar muy verde, muy bonito y seguimos viaje. Lo que resta del camino hasta Villa La Angostura es muy hermoso son apenas 60km donde hay de todo, sobran las razones para parar y sacar fotos.

Quedaban por delante el lago Villarino, el lago Escondido y el Correntoso.

Paramos en la entrada al Bosque de Arrayanes de la Angostura donde por ser 25 no funcionaba ningún servicio, pero igual optamos por subir caminando a los miradores desde donde llamamos a la familia. Un muy lindo recorrido que prestaba a la emoción. Nos quedaron pendientes los 11 km hacia el bosque de Arrayanes propiamente dicho, asique habrá que volver.

Al bajar comimos algo, vimos un motor home europeo por la zona y caminamos el hermoso muelle del lugar, dimos una vuelta en el San y decidimos ir a la avenida principal que tiene unos estacionamientos buenísimos en algunas esquinas. Paramos frente a una pizzería caminamos la avenida y cruzamos a cenar con la esperanza de usar el wifi, que andaba bastante mal.

Pasamos una noche tranquila en el estacionamiento y al otro día salimos a comprar víveres, un cargador de celular que se había roto y volvimos a buscar a los bomberos de la zona para molestar por agua. Ya se había transformado en una costumbre, no conocimos un “no” de parte de los bomberos de ningún lado. Con los tanques cargados y todo lo necesario hicimos los pocos kilómetros que nos separaban de Dina Huapi, para comer con vista a Bariloche.

Almorzamos en el camión y leímos un poco más de la historia del pueblito. Paseamos por las callecitas de tierra y seguimos a Bariloche, con la idea de conseguir un estacionamiento para dejar a San y poder caminar tranquilos, con la opción de dormir ahí.

Pusimos en el GPS uno céntrico y salimos a su búsqueda, con tan mala suerte que quedamos trabados en una calle sin salida muy inclinada, ya que el estacionamiento era mensual solo para gente de la zona y con tarjeta magnética. Una odisea salir de ahí. Lo logramos casi raspando. Desilusionados, buscamos una avenida, ya que el transito era bastante caótico. Así pasamos por la costanera por adelante de una estación de servicio YPF con un estacionamiento enfrente.

Pregunté en el lugar, y no había problemas con dormir ahí, solo que debíamos estacionar bien al fondo y quedarnos con llave del estacionamiento, ya que de noche no había nadie, así que acomodamos al San, preguntamos por una lavandería y salimos con el bolsón. Ya llevábamos varios días sin lavar.

Paseamos por Bariloche, si conocen tiene sus encantos, pero como toda ciudad grande, le escapo. Prefiero lo agreste. Caminamos la peatonal, nos sorprendimos con lo grande que esta, buscamos una chocolatería de la época de egreso de los suegros y vimos los San Bernardo de la plaza. Regalos, chocolates, helado y mucha caminata después, volvimos al camión.

Al otro día buscamos la ropa y salimos de recorrida a Puerto Pañuelos y Colonia Suiza. Un lindo, pero muy usado camino. Volvimos a comprar algo y a Dina Huapi que nos había enamorado por la tranquilidad de la costa. Pasamos por una estación de servicio paras averiguar por el estado de la ruta provincial N23, y a cargar combustible.

Encontramos miles de respuestas. Que quedaban solo 80 km de ripio, que ese ripio estaba bueno, malo, regular etc. Después del percance con la rueda teníamos algo de miedo (leer “Hay cosas que se pagan repitiéndolas”).

Pasamos el día en las costas del Lago, dormimos allí, y a la mañana siguiente nos preparamos psicológicamente para 100 km de ripio sin saber su estado. Al salir hacia Los juncos parecía estar bueno. Hicimos los primeros kilómetros cruzando el cerro los leones y ya se puso en un estado deplorable. Sumado al calor, no veníamos bien. Se nos aflojaban hasta las muelas. Mucho Serrucho, piedras grandes en el camino, un verdadero desastre. Pero íbamos esperanzados porque, hasta el momento, suponíamos que duraría poco.

A eso de media mañana y con el ripio mejorando, San empieza a fallar y se para. Ahí mismo lo arrimo a la banquina sin saber que había pasado. Una vez detenida la marcha, saco la tapa del motor y noto que el filtro de gasoil estaba vacío. No podía faltar gasoil, teníamos como 350 litros. ¡Bajo y veo que el tanque estaba colgando! Se había soltado el suncho con el traqueteo y se quebró la parte baja de una de las L que tiene de soporte. Además de haberse pinchado con el roce. Improvisé para levantarlo con una banqueta y unas piedras y comencé a caminar en dirección contraria a la que íbamos, a ver si conseguía el pedazo. Es un hierro muy grueso y largo, no llevaba nada igual. Tenía que cortar una pared o una puerta interna del camión, pensaba mientras caminaba.

En ese momento pasa una camioneta en el sentido que caminaba y para, me preguntó si necesitaba algo. Le comenté del percance, me dijo que iba a seguir camino mirando y si veía el hierro iba a tocar mucha bocina. Ahí pegue la vuelta, esperando escuchar el ruido de la bocina urgente. Acondicioné el generador, la eléctrica y de bocinazos nada. Levanté la vista y vi un desvío que estaba cerrado con un alambre y un hierro U grueso y largo de unos 2 mts. ¡Me volvió el positivismo! ¡Gracias San por pararte ahí!! ¡Quedaban kilómetros de nada y de postes de madera!! De hecho, seguí todo el camino mirando y no volví a ver un hierro como el nuestro hasta casa.

Ahí mismo, alicate, amoladora, soldadora eléctrica y tenaza por medio, deje el alambre tal cual estaba, pero con medio hierro. Pusimos el tanque en posición, un poco de masilla epoxi para que la perdida fuera menor y a seguir viaje, habíamos perdido mucho tiempo.

Continuamos por un ripio más prolijo pero muy serruchado hasta Jacobacci. Mucha región desértica, nada en el camino, solo la impotencia de ver una ruta de asfalto a nuestra derecha y no poder usarla. Estaba en obra con muchas partes cortadas y el ripio la verdad, empezó a estar horrible.

Llegamos pasado el mediodía a Pilcaniyeu donde la única estación de servicio tenía horario cortado. Esperamos un poco pero el sol era insoportable, así que comimos algo y decidimos seguir, ya que el ritmo venia lentísimo y teníamos por delante Comayo , Onelli y luego Jacobacci.

Llegamos a Comayo donde cargamos gasoil y conseguimos agua fresca. Agobiados por el calor, la buena noticia era que en teoría en Jacobacci comenzaba el asfalto.

Llegamos a jacobacci a la tardecita con la necesidad de soldar bien el soporte del tanque de gasoil que se volvió a cortar unos kilómetros después del arreglo (el generador no llega a hacer que la soldadora eléctrica funcione con toda su potencia) cargar gasoil y conseguir víveres.

En la entrada del pueblo y cerca de la plaza que tiene un viejo tren en muy lindo estado paramos frente a un taller donde me prestaron luz y me dieron recomendaciones para el arreglo y un lugar para pasar la noche. Hicimos los arreglos agradecimos los datos y nos dirigimos a donde nos habían mandado, con tal mala suerte que nuestro camino termino en el patio de una casa en subida y sin poder dar vuelta, como estaba en una pendiente muy inclinada se me saltaba la marcha atrás!! No queríamos saber mas nada por ese día!! Logre que Mariela la trabara con su pie gire el camión y nos fuimos a la puerta de los bomberos voluntarios de jacobacci!! Ahí mismo dormimos agotadísimos..

Villa la Angostura

Estacionamiento Publico

Bariloche

Estacionamiento

Dina Huapi

Estacionamiento Libre

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